lunes, febrero 19, 2024

El sueño de cada noche.

 La vida como artista independiente viniendo de un lugar no TAN privilegiado a veces no está tan fácil, ¿saben?.

Por eso una vez que me quedé sin nada en el cochinito, comencé a enviar mi currículum a todas las opciones que me aparecían sin experiencia; porque ser hippie no me dejó mucha experiencia laboral verificable como podría pensarse.

Así que me puse a la tarea de enchular el currículum (que ya estaba más empolvado que mis ganas de vivir) y después de exprimirme los sesos tratando de recordar las fechas exactas de cuándo salí del último grado académico, los cursos, habilidades, puestos y cosas en las que he trabajado; lo terminé y lo envíe sin piedad como comercial de youtube.

Primero quise buscar trabajo en cafeterías o restaurantes, pero creo que mi amplio conocimiento en tecnología, fotografía, diseño gráfico y áreas godines no le coquetearon lo suficiente a los puestos de mesera, lavaloza y ayudante de cocina. Pedían más bien experiencia en restaurantes y bueno, en mi casa comemos 5 personas y he aprendido a hacer las compras, eligiendo bien los productos que utilizaré, administrar los alimentos, hacer el mase in place, preparar la comida sin intoxicar a nadie,  tengo conocimientos básicos en repostería y muchas cosas más que desafortunadamente uno no puede poner como experiencia laboral porque hacerlo sólo en casa no cuenta como experiencia puesto que no es laborado, sino más bien "una obligación". (A penas las habilidades básicas de ser un adulto funcional que sorprendentemente me he dado cuenta, muy pocos adultos dominan).

En fin, intenté en otro campo. Como vendedora, pero después de mi experiencia en el mercado de artesanías de insurgentes, (anécdota que también debería tener otra entrada en mi blog) no quedé con muchas ganas de trabajar con dueños de locales comerciales; a veces son más controladores que yo misma y mi ansiedad no me permite convivir tan a gusto con ellos. 

Entonces intenté lo "más facil del mundo" una empresa de outsourcing, un call center, un edificio lleno de orcos; (a verdad, después de esto mi percepción de aquella gente ha cambiado radicalmente) así que después de esta breve presentación viene lo ocurrido:

Primero que todo debo decir: el área de reclutamiento para este tipo de trabajos y el área de recursos humanos DEBERÍA ser lo más sólido címentado que tengan este tipo de empresas. Fui a tres entrevistas para las que en dos de ellas, me parecó que tenían condiciones laborales deplorables, con muchísimo que desear en su área de RH y muy pocos estímulos a cambio de cambiar mi libertad hippie de freelance por un horario absorvente y un trabajo mentalmente agotador.

Así que pese a necesitar el trabajo y pese a que cubría con los requisitos para el puesto (que básicamente es saber usar una computadora y tener don de gentes) rechacé aquellas ofertas laborales. Porque yo podría ser apta, pero el trabajo no lo era para mí. 

Así que continué con mi campaña de volanteo por internet mandando mi currículum a diestra y siniestra. De algunos lugares me contestaban, de otros no. Y creo que esto (como dijo Jezzini en un tik tok) y ofrecerle dulces a los maratonistas debería uno hacerlo harto para trabajar con ese trauma de rechazo que nos cargamos. 

Por fin me llamaron de una empresa. Ya un poco desilusionada de mis anteriores dos entrevistas fui a ver qué ofrecían en esta nueva opción.

El edificio en donde me hicieron la entrevista me pareció bastante decente. Así que eso me agradó como primera impresión. Nos dieron una charla general de todo lo que ofrecía la empresa a cambio de venderle tu alma a Hades, qué diga, de trabajar con ellos y la verdad es que no estaba nada mal, de hecho estaba más o menos bien. Por lo pronto era lo mejor que podía encontrar; así que como casi todos los que fuimos a entrevistarnos contesté que sí me subía al barco. 

Teníamos ese fin de semana para preparar todo, papeles, posponer compromisos, arreglar horarios y demás cosas para empezar con la capacitación el lunes aquél. 

Y llegó la capacitación la cual puedo recordarla como los momentos más aburridos y tediosos de mi proceso, pero que tenían cierta chispa gracias al equipo que éramos. Mis compañeros éran toda una variedad de personalidades y eso me agradó. Teniendo un equipo así, ¿cómo vas odiar tu trabajo? (Mi yo presente se rié tanto de esa Sarita).

Regresaba a mi casa pensando "la vida no debería limitarse a hacer este tipo de cosas". Aunque este tipo de empresas me dan gracia, quieren un trato más humano con el cliente, pero te ponen protocolos de maquina automática para trabajar, a veces son demasiado incongruentes, pero ¿qué se puede hacer?

Así consiguió ser mi rutina: levantarme, preparar mi desayuno, ir al gym, regresar a casa, preparar mi comida, ducharme, guardar mis cosas para irme a trabajar, una hr de trayecto, 6 hr de laboro y 1 hr de comida y una hora más de laboro.

Regresar a casa en hora u hora y media de trayecto, preparar la cena, cenar, intentar estudiar y dormir. Y reiniciar el ciclo adulto. 

No podía evitar pensar que éramos ratas en una jaula cumpliendo con una rutina productiva para el cientifico que quiere averiguar algo sobre la conducta animal. ¿Qué tanto aguantamos sin querer volarnos los sesos, o en el caso de las ratas, sin mordernos y provocarnos lesiones? aunque creo que eso también aplica para los humanos. 

La atención a clientes es difícil por sí misma porque allá afuera falta empatía, tanto para aquellos que solicitan el servicio como para los que lo ofrecen. Olvidamos que no somos maquinas aunque a la empresa le convenga que lo seamos, no podemos apagar nuestras emociones y simplemente trabajar. Como empresarios, como jefes o dueños de emporios, sentí en carne propia la falta de interes en sus empleados, porque lo único que necesitan es saber que estan generando o produciendo ganancias para ellos. 

Y el resto que se joda. 

Entrar a este tipo de lugares me hizo comprender a esa gran parte de la población que trabaja en call centers. Es un veneno para el espíritu, son cámaras de gas que de a poco van acabando con las esperanzas que tenemos en algo, o alguien, con tan sólo 15 días de experiencia, sentí como las personas ahí dentro tienen que perder su empatía y sus emociones por mera superviviencia, quizá por eso están llenos de personas con muchos problemas emocionales y psicológicos. 

A lo mejor por eso mismo les costaba tanto contestar cuando yo les preguntaba, pero ¿y a ti qué te apasiona? porque pensar en llenarse de cosas, juguetes o ropa me parece una existencia en extremo vacía, sin intención de criticar las pasiones de otros. Simplemente digo que a mí no me funcionó pensar en todo lo que podría comprarme una vez que soportara hasta que cayera la quiencena.

¿Será que mi personalidad es dificil? Sé que lo es.

¿De esta forma me pregunto entonces en qué puedo trabajar? Entre más lo pienso más me preocupa. El pensamiento aterrador de que me voy a morir de hambre me corretea noche tras noche, me sopla al oido y me despierta a las 3 de la mañana, me levantó voy a la cocina y me sirvo un vaso se agua, me quedo contemplando la inmensa ciudad en la que vivo desde el techo de mi casa.

La desesperanza me abraza y se siente un frío que no viene de la noche, que viene de mi pecho, que sube hasta mi cabeza como si borboteara agua hirviendo pero está helado mi interior. La idea del futuro me paraliza el cuerpo y acelera el pensamiento, la pregunta de ¿mañana qué será de mí? despierta el monstruo dormido de mi estómago mientras intento volver a dormir y callarme todos los hubiera, todos los quizá, todos las cosas que me intentan proporcionar consuelo como el hecho de haber hecho diferente las cosas, como de haber nacido en otra cuna, o simplemente no haber nacido.

El cuento de cada noche para intentar consiliar el sueño.

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