viernes, septiembre 17, 2021

La primera vez que di un beso.

 Estaba tratando de acordarme de la primera vez que besé a alguien.

Creo que puedo agradecer que aquella experiencia haya sido de hecho, bastante bonita porque aún la recuerdo con un sentimiento cálido, como cuando abrazas una taza de chocolate caliente entre tus manos, y percibes el olor a canela y cacao fuerte, fuerte en cada inhalación.

Bueno, al punto. 

Por aquel entonces era de verás muy fanática de un grupo musical español de folk metal. De caracter bastante introvertido, de esa gente que sólo tenían amigos por messenger a miles de kilómetros de distancia. Entraba a páginas como Harry Latino.com todas las tardes después de la escuela para hacer amigos de varias partes del mundo y del país porque esa era la única forma en la que me atrevía a hablar con alguien.

Justamente así conocí a aquel personaje, (¿y saben? creo que siempre he tenido un ángel cuidándome, porque todas las personas que conocí por internet en aquella época fueron quienes decían ser). Este chico y yo comenzamos a hablar mucho, siempre he tenido el don de escuchar a la gente, sin importa la edad que tenga, me cuentan sus problemas y así de alguna forma, con alguna palabra, un chiste o simplemente dejándolos hablar, noto que terminan sintiendose bien. 

Él, me pareció que estaba atravesando una ruptura amorosa y yo, bueno, atravesaba algo por el estilo. Con cada conversación que tuvimos nos fuimos conociendo de a poquito. Me gustaba hablar con él, era divertido y me compartía muchas cosas de su carrera, de sus gustos musicales, de películas y libros.

Un día aquella banda de la que era TAN fan, anunció una firma de discos en la ciudad. Yo CLARAMENTE tenía fijo, fijo ir a esa firma. Ya me había perdido al menos dos firmas de discos porque nadie quería o podía llevarme a una y ni pensar a un concierto. Por aquel entonces yo estaba cursando el bachillerato, pronto cumpliría los 16 años  y esa semana tenía examen final de física, pero estaba dispuesta a jugarme mi calificación con tal de tener un disco, playera o lo que fuera con un garabato de mis artistas favoritos.

Esto se lo conté a aquel chico (cuyo nombre para reservar su identidad será: Jack). A Jack le conté y a su vez él me contó que a su hermanita también le encantaba el grupo, que pronto cumpliría 15 años y quería hacerle de regalo un vídeo con cosas bonitas para proyectarlo en la gran fiesta (es que era diseñador y fotógrafo y uno muy talentoso, por cierto. Seguro, seguro algo hayan visto de él por ahí) En fin, le propuse acompañarme, le conté que yo planeaba reunirme con un grupo de fans pero que siempre había espacio para alguno más. Aceptó mi invitación y acordamos un sitio para vernos. 

Entonces entre suficiente emoción como para no conciliar fácilmente el sueño, fantasear con la idea de conocer a mi banda favorita y nervios al tope por conocer al chico que me gustaba, llegó el siguiente día.

Recuerdo que el punto de encuentro fue la estación más cercana a mi escuela. Yo llegué antes (porque tuve que "irme de pinta") esperé en la banquita incómoda. Sólo lo conocía por fotos así que estaba muy atenta a la gente que bajaba del autobus. De pronto vi bajar el rostro que conocía de las fotos y a lado de él una chica muy guapa, pequeña y muy delgada. 

Caminé hacia ellos, saludé con un tímido "hola", una sonrisa enorme y mucho calor en las mejillas. Me abrazó, ambos temblabamos y en cuanto nos despegamos me presentó a su hermana. 

Subimos al autobus y (como es, fue y probablemente será siempre mi costumbre) llené los silencios con preguntas casuales para amenizar el trayecto. Cuando llegamos a la estación más próxima al sitio donde sería la firma, bajamos del autobus (del que también bajaron fanáticos que iban al mismo sitio que nosotros). Los seguimos y llegamos al lugar. 

Ahí en la fila había un chico al que "aparentemente yo le gustaba" o más bien me cortejaba. Pero en aquel entonces (y ahora no me cabe duda alguna) me daba la impresión de que era de esa clase de chicos que sólo coquetean a cualquier chica hasta que la convencen de ser su novia. Nos dio pases para colarnos en la fila VIP y entramos los tres, pero no pudimos acercarnos hasta donde él estaba formado. Aún así, aquello nos acercó demasiado. La banda en cuestión había hecho una anterior firma de casi 12 horas,  eso daba fe de ser de esas bandas que le firmaban hasta al último fan y por consecuencia, la fila era inmensa.

Mientras esperabamos a que llegaran los integrantes de la banda, (para amenizar la espera) la producción hizo sonar algunos de sus discos, hasta que por fin pusieron el disco que promocionaban y por el que se organizó la firma, lo que significaba que no faltaba mucho para que los integrantes llegaran. Mientras tanto Jack y yo hablabamos de cuaquier cosa que se nos ocurría y nos abrazabamos muchísimo.

Al poco rato llegaron los artistas y la fila comenzo a avanzar. Jack me abrazaba por detrás, era bastante alto y yo un poco más bajita de lo que ahora soy, así que sin mucha dificultad o incomodidad me besaba la cabeza con mucho cariño cada tanto. 

En algún punto mientras comenzó a avanzar la fila yo volteé para decirle algo pero al voltearme me encontré con que tenía los ojos cerrados y los labios apunto de dar un beso, de forma instintiva, sin pensar mucho las cosas simplemente lleve mis labios hasta los suyos. 

Él abrió sus ojos muy sorprendido y titubeó completamente confundido. Yo me puse súper roja, sentí como el corazón se me partió en cachitos y que algo se anudaba en la boca de mi estomago pensando que había mal interpretado todo, entonces me vino la idea de que quizá él sólo pensaba besarme la cabeza, que de hecho me veía como a una hermana pequeña, que de hecho yo no le gustaba como él a mí. Corrí para alcanzar la fila, para intentar hiur de ahí. Intenté no mirarlo, miraba el suelo tratando desesperadamente de buscar la forma de volver en el tiempo. Entonces volvió a avanzar la fila, su hermana nos adelantó y de pronto él tomó mi muñeca, me sorprendió su tacto que no esperaba, reaccioné confundida dandome la vuelta para verlo y rápidamente se inclinó un poco mientras atrapaba mi rostro entre sus manos y me besó de vuelta.

Pero esta vez me besó en serio.

Sus labios eran suaves y su aliento tenía algo que me endulzaba la boca y al mismo tiempo el sabor de su boca sabía a agua de mar. Su respiración llevaba a la mía como si estuvieran danzando. Me aprento contra él en un abrazo y cuando nos despegamos inhalé fuerte y suspiré lento. Mi corazón palpitaba muy rápido, seguramente tenía los ojos llenos de confusión pero sospecho que también de dicha, me miraba con ternura, me sonrió, entrelazó los dedos de su mano con los míos y caminamos para acortar de nuevo la fila. Cada tanto nos besabamos a escondidas de su hermana. De mi parte sobre todo, porque me parecia horrible hacerla sentir incomodidad, o que fuera un mal tercio. 

Yo no cabía en mí de dicha.

Ya de regreso en el autobús sentía como si toda esa tarde hubiese sido sólo un sueño, era demasiado surreal, conseguí las firmas de los integrantes de esa banda que más admiraba, conseguí mi primer beso y aún no despertaba pero sentía que en cualquier momento lo haría. Regresábamos abrazados y cada tanto nos besabamos y el siguiente beso sabía mucho mejor que el anterior. Su boca, su aliento, su calor, eran adictivos. 

Sin esperarlo, sonó mi teléfono, una llamada de mi amiga que todo el día me envió mensajes para saber cómo me iba. 

- ¿Sarita? ¿Cómo te fue? - Preguntó ella al otro lado de la línea. 

Yo estaba tan aturdida de amor que había olvidado cómo hablar.

- Bien, ya voy de regreso. 

Mientras yo respondía eso, Jack con señas me decía que estaba a punto de bajarse del autobus, yo asentí atolondradamente sin saber qué conversación seguir. Llegamos a la estación...

-¡qué bien! ¿Y cómo te terminó yendo con el chico?

Preguntó mi amiga muy emocionada y contenta por mí.

- Pues... 

Jack y su hermana se acercaban a la puerta, yo intentaba despedirme de él antes de que se bajara, su hermana iba abriendose paso entre la gente...

- creo...

Mientras, las puertas del autobus se abrían y su hermana bajaba, él tomó rápidamente mi cara entre sus manos y de nuevo me besó, con un beso largo. Me olvidé de respirar, de mi nombre, de dónde estaba, de la gente...

Se despegó. 

-Te escribo pronto. 

Me dijo moviendo su mano con un adiós y bajó aprisa del autobus hasta alcanzar a su hermana. Las puertas se cerraron. Yo sostenía con una mano el teléfono y con la otra iba tomada del barandal. Tenía las mejillas hirviendo. La gente me veía, o eso sentía yo.. pero aún estaba flotando en algodón y de pronto...

-¿Sarita? 

Entonces recordé que estaba hablando por teléfono.

-¿Perdón, qué te decía? 


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